Días grises


Por Olga Rodríguez Hendley

2015 es un año difícil de olvidar, y no por sus lluvias y actividad meteorológica, sino mas bien por el clima monótono y caluroso que nos ha afectado. Tiempo seco y escasez de tormentas han hecho de él un año aburrido para los que nos gusta la fiesta meteorológica.

De este año he querido recordar dos días de lluvia, en los que salí como caracol al agua, para disfrutar de los efectos de un día gris de lluvia.

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Ya estaba finalizando el mes, cuando el 26 de abril me dirigí a la playa de San Juan, en concreto a un balcón que me gusta frecuentar cada vez que hay temporal marítimo. Allí saque un par de fotos, pero al rato fui al Cabo de las Huertas a pasear y, como un niño haría, pisar charcos.
El olor a lluvia mezclado con la brisa marina y la humedad del ambiente, me hacía recordar cuánto había estado añorando la lluvia...


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Despidiendo el verano, aunque en el calendario tan solo fuera el 29 de septiembre, la tarde se presentó con un buen chaparrón, que me pilló de sorpresa en el coche. No pude evitar seguir las nubes, en vez de ir a casa a resguardarme.
Las nubes me llevaron a mis rinconcitos preferidos, donde pude observar el movimiento y las intenciones de las nubes.
Finalmente se fueron hacia el mar, donde se podían apreciar las cortinas de lluvia. Con una mirada melancólica me despedí de ellas deseando que no tardasen en volver.


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